Todos en nuestra vida adulta ya pasamos por la niñez, etapa que marca para siempre los pilares de nuestra vida y futuro.
Desafortunadamente,
no todos hemos tenido la misma suerte,
salud, mismas capacidades, oportunidades y el mismo
desarrollo
social; pero todos somos o fuimos niños.
Nos damos a la tarea de hacer una fuerza común, un empuje para algunos, unos cimientos
para otros, un cambio
para los que lo requieren o un soporte para los que están en momentos de no
poder mantener sus vidas en pié. Nuestra fuerza es voluntaria, buscando
un objetivo, La Sonrisa de Los Niños, expresión que solo se
da cuando la enfermedad o el
dolor no nos acompañan, cuando nos sentimos seguros y sin vulnerabilidad, cuando
hay
alguien tomándote la mano, cuando estamos rodeados de amor y cariño, cuando tenemos
la oportunidad de aprender,
de vivir, de jugar, de soñar, de querer y de sobresalir.